Pregunta: “¿Hay algún provecho en el estudio de las religiones comparadas?”

Respuesta:


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Pregunta: “¿Hay algún provecho en el estudio de las religiones comparadas?”

Respuesta:
“Religiones comparadas 101: estudia las principales creencias y religiones del mundo de forma paralela y aprende sus similitudes y diferencias”. Esta sencilla descripción del curso se incluye en miles de catálogos de colegios y universidades que anuncian una clase que por lo general es obligatoria para graduarse. Hay libros y sitios web dedicados al tema de las religiones comparadas, muchas veces con el objetivo de validar y presentar cada una de ellas como una opción respetable para las necesidades espirituales de la humanidad. La educación siempre es beneficiosa cuando se realiza desde una base de verdad; sin embargo, si estudiamos las religiones comparadas con el objetivo de cambiar nuestra forma de pensar sobre Dios y Su Palabra, esa tarea puede ser peligrosa. Los cristianos que se basan en su fe no deberían tener ningún problema en estudiar las religiones del mundo creadas por el hombre. Aun así, hay que tener en cuenta algunas cosas.

1. ¿Quién/qué está facilitando el estudio de las religiones comparadas? En Lucas 6:39-40, Jesús hizo esta advertencia: “Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro”. La forma de presentar el tema de las religiones comparadas marca una gran diferencia sobre si es útil o perjudicial. Un libro sobre religiones comparadas escrito con un sesgo hacia el islam o el ateísmo puede crear dudas o miedo en el lector. Un profesor que trate el cristianismo con desprecio y exprese su falta de respeto por las cosas de Dios puede perturbar la fe de muchos, especialmente de los creyentes jóvenes o inmaduros. El Salmo 1:1-3 aplicándolo a este tema advierte a los cristianos que eviten el “consejo de malos” y a los que “se sientan en silla de escarnecedores”. Así que, antes de leer un libro o tomar una clase sobre religiones comparadas, primero hay que conocer las cualificaciones y la inclinación filosófica del autor o del profesor.

2. ¿Cuál es el objetivo del estudio de las religiones comparadas? Si nuestro propósito al estudiar religiones comparadas es que podamos ser testigos más fructíferos, entonces puede ser útil. Los misioneros que van al extranjero necesitan conocer las religiones de la cultura a la que son enviados. Instruirnos sobre las religiones de nuestra región puede ayudarnos a elaborar un enfoque más exitoso a la hora de presentar el evangelio de Jesucristo. Sin embargo, si el estudio está motivado por nuestra propia inquietud espiritual o por preguntas sobre si la Biblia es verdadera, ese estudio sólo puede generar más confusión.

3. ¿Desde qué perspectiva se enseña el curso de religiones comparadas? Los cristianos deberían estudiar siempre las religiones comparadas desde una perspectiva cristiana. Abundan los recursos excelentes que muestran las creencias fundamentales de otras religiones y demuestran cómo difieren de la verdad bíblica. Cuando se aborda desde una base sólida, el estudio de las religiones comparadas sólo reafirma las incomparables verdades del cristianismo. Proverbios 13:20 dice: “El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado”. Es nuestra responsabilidad ser selectivos sobre quién o qué permitimos que nos enseñe a nosotros o a nuestros hijos. Debemos abordar cada campo de estudio desde una base sólida con convicciones basadas en la inmutable Palabra de Dios (1 Pedro 1:24-25).

Es bueno estar informado. Es sabio entender la perspectiva de los demás. Pero debemos darnos cuenta de que, cuando estudiamos religiones comparadas, nos exponemos a las mentiras del mundo y a las “doctrinas de los demonios” (1 Timoteo 4:1). Los cristianos que estudian religiones comparadas deben “revestirse de toda la armadura de Dios” (Efesios 6:11) y mantener los ojos en Jesús, “el autor y consumador de nuestra fe” (Hebreos 12:2).

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